10 ene. 2016

Patinar no es caminar. 3 Errores básicos al comenzar

Postura básica
Cuando te pones unos patines por primera vez e intentas patinar por tu cuenta es habitual cometer varios errores básicos que, no sólo impiden que deslices adecuadamente, afectan a tu seguridad. 

Por una parte, las protecciones y el casco son fundamentales. Es más fácil una caída insegura y dolorosa al iniciarte que cuando ya deslizas con cierta velocidad.


Una caída a plomo en parado o casi sin velocidad con todo el peso de tu cuerpo puede ser más peligrosa que deslizar metros rastreando y raspándote o rasgando la ropa.

Cuando desconoces la técnica, el deseo de deslizar a la vez que sobrevivir sobre las ruedas te lleva a intentar caminar sobre ellas. La cuestión no sólo es estética. Emulando los movimientos de caminar puede que sobrevivas y alcances tu primer destino objetivo. Sin embargo, es complicado que evoluciones y mejores por no mencionar la necesidad de poder frenar.

De forma sencilla diremos que deslizar correctamente se compone de dos factores:

La postura base - Es similar a la del esquí aunque requiere mayor concentración por tener el riesgo de caer de espaldas. Esta postura no sólo es una cuestión de seguridad, bajando y adelantando el centro de gravedad generamos mayor equilibrio e inercia.

El empuje - Con independencia de la eterna cuestión sobre si es lateral o hacia atrás, los patines no tienen motor. Si no haces fuerza contra el suelo no avanzarás.

Sobre la postura base, la flexión de la rodilla debe ser adelantada, como si con ella quisieses ocultar la puntera de los patines. Los hombros también deben estar adelantados. Digamos que ellos, junto a los patines y tus rodillas deben estar en la misma vertical.

Si bien esta postura es sencilla, los problemas llegan cuando queremos deslizar y se produce la descoordinación. La clave está en mantener esta postura alternando el peso de tu cuerpo sobre cada pierna.

A continuación te describimos 3 de los errores más habituales al iniciarte:

Piernas abiertas - Por alguna razón, el cerebro cree que se va a caer de lado al cargar el peso sobre una pierna y, tiende a querer mantener las piernas abiertas. 

Esta postura errónea, además de suponer inseguridad por facilitar los desequilibrios hacia adelante y atrás, impide que puedas mantener el equilibrio sobre una pierna al disponer tu centro de gravedad fuera del plano de deslizamiento.

Para facilitar el equilibrio sobre cada patín debes balancear tu tren superior sobre cada pierna de apoyo. Si tiendes a mantener las piernas abiertas te resultará más complicado o imposible alternar el tren superior sobre cada una.

Dado que la coordinación entre el tren superior e inferior es la más complicada, puedes tomar como referencia que, nariz, puntera y rodilla de apoyo deben estar alineados en el mismo eje. El balanceo de los brazos también te ayudará.

Puedes ponerte como criterio que, el patín de atrás debe venir justo de detrás de la pierna de apoyo y apoyar lo más pegado posible al otro.

Estirar la rodilla - Es habitual en algunas personas que se inician que, cuando empujan con una pierna al mismo tiempo estiran la de apoyo.  Este hecho provoca que levantemos el centro de gravedad y se desplace hacia atrás limitando nuestra capacidad de deslizamiento.

En ocasiones estirar la rodilla también se acompaña de levantar el tronco. Lo que, implica también menor seguridad.

Corregir este defecto no es complicado a base de concentración y teniendo claro que son los músculos los que tienen que mantener nuestro peso y no la estructura osea. Para corregirlo puedes ponerte como criterio que nunca puedes verte la puntera del patín porque la tapas con la rodilla y, que tus manos con los brazos estirados toquen la rodilla de la pierna de apoyo al realizar el balanceo.

Si te resulta complicado por falta de fuerza en las piernas, sólo es cuestión de ponerse en forma a base de constancia y, si quieres, puedes ponerte unas rutinas de sentadillas para acelerar la mejora.

Adelantar el pie - Por pura geometría, si el patín de empuje que va a transformarse en el de apoyo lo adelanto, la rodilla quedará por detrás del patín e incluso mis glúteos también. Es decir, el centro de gravedad quedará retrasado y, además del riesgo de caída, estaré limitando el deslizamiento. Por definición, habré perdido la postura básica de deslizamiento.

La clave radica en que concibas el deslizamiento como si de empujar con la rodilla se tratase y no de adelantar el pie o el patín y que sean tu pierna las que sostenga todo tu cuerpo.
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