13 abr. 2016

El doble empuje. Explicaciones de base, sencillas y fáciles de entender

Sobre el doble empuje se dice de todo: de estar mitificado y los velocistas obsesionados con encontrarlo, ahora hay grandes campeones y personalidades del patinaje en España que dicen que no existe.

Probablemente, lo que no exista son las cosas que se explican mal y cuya interpretación literal, si es que tiene sentido lo expuesto, sería un esperpento imposible de coordinar y poner en práctica.

En muchas ocasiones, la explicaciones son expuestas por grandes patinadores que añaden cuestiones más avanzadas que lo que es la base del doble empuje y sus fundamentos.

Aunque, explicar por escrito lo que el cuerpo siente y cómo coordinarlo todo con palabras escritas es casi imposible, en este artículo os queremos dar un enfoque más práctico que los que puedes encontrar excesivamente técnicos y los que simplemente describen qué hacer sin explicar los motivos y los propósitos. En cualquier caso, sin un entrenador que te evalúe, corrija y motive, ejercicios concretos e individuales para cada fase del doble empuje y la constancia por tu parte, la literatura sólo sirve para fardar durante el café.

La técnica del doble empuje existe y, la física lo demuestra cada día en la vida cotidiana. Pero, es difícil de explicar con palabras y, que un patinador la sienta o sea capaz de darse cuenta de que la está aplicando aún más. Sobre todo, porque es necesaria una velocidad mínima para sentirla y apreciar sus ventajas además de que el cerebro debe tener superado el temor inconsciente a caerse de lado.

Por una parte, el mismo nombre ya es confuso. En realidad, no se empuja dos veces con cada pierna y, empujar con las dos a la vez suena algo más que extraño. Basándonos en la terminología científica de la física elemental, realmente no hay un double push; un push siempre genera un pull (una fuerza genera la opuesta). Por eso, puedes encontrar publicaciones en las que se habla de las fases pull-push.

Por otra, resulta que fruto de los estudios y análisis, hay varios tipos de doble empuje y con distinto nombre atendiendo al momento en el que se solapa cada fase, la forma de recoger la pierna y la posición del resto del cuerpo (tren superior). Tanto para un neófito, como para un deportista, todas estas cuestiones sólo pueden provocar un lío en su cabeza mientras trata de coordinar los movimientos y sentir el resultado de la técnica en cada zancada.

Sin entrar en nombres ni fechas, diremos que cuando hace unas décadas un patinador empezó a ganarlo todo y se decía que hacía algo extraño en sus movimientos en comparación con la mayoría, unos se reían (las cosas de la envidia) y,  alguien se dedicó a observar y analizar sus movimientos. No es que este campeón dispusiese del equipo de científicos y los aparatos de medición biomecánica existentes hoy en día y le hubiesen informado y formado para hacer esos movimientos. Es que sin saberlo, como a muchos patinadores de hoy en día, su cerebro estaba aprovechando unas leyes físicas bastante sencillas pero, complicadas de aplicar de forma consciente.

“I didn’t do it on purpose; I was just given a talent to do what I needed to do to go fast.” Chad Hedrick revolutioned inline speed skating. Taking Double push and more international.

Como base de todo, debemos partir de que la sección de las ruedas es elíptica y dispone de canto interno y externo. En el caso del patinaje sobre hielo, se pone en duda si es viable o no. De alguna manera, también es aplicable aunque depende del borde de la cuchilla afilado y, en el caso de la velocidad, las cuchillas son largas y rectas. Describir la S es más complicado pero, una cuchilla más corta y de sección longitudinal curvada, como las de hockey y las de artístico permiten aplicar ciertos aspectos de esta técnica aunque no sea eficaz o eficiente para los propósitos de la velocidad. No obstante, la tecnología ya ha permitido producir cuchillas para velocidad hielo con un corte y afilados adaptados para aplicar esta técnica dentro de las diferencias evidentes.

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Antes de entrar en los detalles técnicos del doble empuje, así como, las leyes físicas que lo justifican, conviene realizar algunas consideraciones.

Si tenemos en cuenta que, atendiendo a la técnica básica del patinaje el empuje es lateral pero queremos ir hacia delante, suena absurdo desperdiciar energía. Ejercer fuerza hacia un lado distinto al que queremos avanzar es desperdiciar el Cola Cao que hemos tomado por la mañana. Esto no lo rebate ni Tato.

Sin embargo, buscando el punto medio de todo y, explicando el patinaje desde un punto de vista de la geometría, la física elemental y la energía que consume nuestro cuerpo, puede que el tema tenga algo de sentido si obviamos la fuerza que tenga cada uno (cuestión de genética y entrenamiento) y atendemos a criterios lógicos de eficacia y eficiencia.

En este sentido, el doble empuje permite aprovechar una energía no obtenida, o que sería desaprovechada, en uno de los ciclos de las zancadas (La respiración en el patinaje, dos técnicas para aprender a patinar y entrenary, generar propulsión en el otro. Con ello, se puede obtener una velocidad más constante sin empujones o altibajos en puntas de velocidad por empuje con cada pierna para mantener la media. La constancia y regularidad en el esfuerzo, como se consigue con el doble empuje, permite una mayor resistencia a la fatiga y menor producción de ácido láctico. Esto tampoco lo puede rebatir el señor Tato.

Pero...¿Por qué puedes encontrar webs en las que dicen que el doble empuje sólo es apropiado para cortas distancias debido al esfuerzo que requiere? 

Tenemos las respuestas:
  • El doble empuje requiere una técnica, control y seguridad del cuerpo sobre los laterales externos de los tacones (ruedas) que, cuando no consigues hacerlo con la relajación suficiente, la tensión por el temor a caer o la inseguridad son el factor agotador.
  • En el caso de patinadores y velocistas con experiencia, a lo que es la base técnica y científica del doble empuje se le añaden una serie de movimientos del cuerpo (incluso los brazos cuando procede) para potenciar sus efectos y mejorar los resultados de velocidad y la cadencia de las piernas que, en conjunto implica el máximo trabajo para intentar ganar y darlo todo. De hecho, si ves vídeos de campeones que aplican el doble empuje podrás comprobar que se mueve todo el cuerpo y parecen sacudidas. Pero, esto no lo hacen durante un maratón completo sino, en las aceleraciones y los cambios de ritmo.
  • Hay distintas técnicas de doble empuje orientadas y óptimas para distintas distancias y objetivos (siempre relativas en base a la capacidad de cada uno)  además de influir el perfil del terreno, el tipo de asfalto e incluso si el viento de costado es importante. Aquellas en las que no existe ningún momento de sólo deslizamiento, que cuando no estoy empujando con una pierna estoy realizando el under push, claro que son agotadoras. Pero, la base del doble empuje es la misma en todas y, tú sabrás si buscas que te de una pájara, salir el primero en un maratón y correr como los campeones hasta que te adelantemos los "recoge muertos" o conseguir objetivos realistas para ti.
Otro elemento a tener en cuenta, es que requiere una velocidad mínima para que, conforme a tu peso y fuerza, puedas aplicarlo y sea eficiente. El doble empuje sólo es aplicable en determinadas situaciones de carrera y condiciones. 

Y, antes de entrar en materia técnica, os damos algunas respuestas a preguntas clásicas sobre el tema para eliminar posibles obsesiones:

¿Es necesario dominar el doble empuje para disfrutar de la disciplina de Velocidad

No. De hecho, hay grandes campeones que no la aplican del todo y no hay manera de alcanzarlos ya sea en cortas, medias o largas distancias. También existen patinadores que, de forma natural lo sienten y lo aplican sin ser conscientes.

¿Qué pasos debo seguir para aprender y aplicar el doble empuje?

Es posible que, incluso conociendo toda la teoría, no seas capaz de aplicarla al 100% . Además de tu propia biomecánica, se generan unas sensaciones en el cerebro que no todo el mundo es capaz de superar. Esto no es un defecto. Simplemente, somos distintos. Mientras unos son capaces de hacer el mortal en el skate park sin miedo a nada, otros temen hasta inclinar las ruedas delanteras hacia el interior en los giros. 

Además de los ejercicios técnicos que tu entrenador te proponga, es posible que no te merezca la pena aplicarlo al máximo. O que, incluso no seas capaz por cuestiones de equilibrio y lateralidad del cerebro. El doble empuje requiere cierta fortaleza en el core y confianza en la misma para realizar los cambios o desplazamientos del centro de gravedad hacia el exterior, más allá del plano vertical de tu pierna de apoyo y dirección de desplazamiento. 

El doble empuje resultará eficiente y no agotador si consigues realizarlo sin esfuerzo y con confianza. Incluso, si tu objetivo es la velocidad pero estás aprendiendo a patinar, olvídate de esta técnica. Tu rendimiento será menor que mejorando las técnicas clásicas. Tranquilo. Llegará sin darte cuenta ni obsesiones conforme realices ejercicios que te ayuden a trabajar los cantos interiores y exteriores de las ruedas como, el slalom y los giros con cross over.

El doble empuje te permite mantener una velocidad de "crucero". Su principal ventaja es que te permite generar fuerza de empuje o avance durante el ciclo de la zancada que antes no has aprovechado. Durante la fase de deslizamiento de un patín, la flexión del cuerpo (rodillas y tren superior) y el rozamiento producen fatiga y perdida de velocidad. Aplicando el doble empuje durante esta fase realizas un trabajo que te permite mantener la velocidad constante con menor inclinación o flexión.

En el doble empuje, mediante el uso de los cantos interno y externo de las ruedas para propulsarte, con una menor flexión del cuerpo (facilitando la circulación de la sangre y disminuyendo la generación de ácido láctico) puedes ser tan efectivo como aplicando la técnica tradicional. Por ello, se dice que es más eficiente.

¿Cuándo debo aplicar el doble empuje?

Una de las principales diferencias respecto a la técnica clásica es que el doble empuje tiene tantas posibilidades de variantes que es como si dispusieras de distintas marchas. Comparado con la técnica clásica en la que sólo la flexión y la patada hacia atrás son tus armas junto a la cadencia, con el doble empuje sus variantes y añadidos tienes para dar y tomar.

Puedes aplicarlo en pelotón o con tu equipo para trabajar juntos y obtener objetivos comunes ayudando a los más débiles Los rebufos como estrategia de equipo en el patinaje.

Con una ligera flexión mayor de lo habitual, por aerodinámica y longitud de la pierna de empuje conseguirás mayor velocidad sin mucho más esfuerzo.

Con alargar la zancada conseguirás que tus oponentes no puedan seguirte acoplándose a tu rebufo y no harás un gasto mayor de energía. Se quedarán atrás y eso que tú mueves menos las piernas.

Si aplicas con fuerza y energía el empuje con los cantos exteriores además de utilizar los brazos habrás metido una marcha difícil de igualar por los que apliquen la técnica clásica una vez que alcances la velocidad máxima. Quizás la aceleración es más lenta o progresiva pero, es cuestión sólo de unos pocos metros.

Imagínate entonces, lo que consiguen los grandes patinadores cuando combinan ambas técnicas a base de entrenamiento: máxima flexión con un centro de gravedad bajo y adelantado además de mayor longitud de empuje y, mínima pérdida o máximo aprovechamiento de la energía.

Las leyes físicas del doble empuje

Pues sí, igual que para los ciclistas, balancear el peso de lado a lado, inclinando el vehículo y el cuerpo de forma que el centro de gravedad se desplace fuera de la línea recta en la que nos dirigimos y describiendo una S, es más eficiente en determinados casos de distancia y velocidad.

En el caso del patinaje, obviando rozamientos y viento, la forma más elemental y utópica de desplazarnos en línea recta sería disponer las ruedas de un patín perpendiculares a la superficie, flexionar todas nuestras partes del cuerpo todo lo posible para bajar el centro de gravedad y adelantarlo y, empujar perpendicularmente hacia atrás con la otra pierna. 

Sin embargo, colocar una pierna perpendicular a la otra no es lo más óptimo para aplicar fuerza contra el suelo y empujarnos. Además, hacerlo alternando cada pierna es bastante complicado. Por ello, el empuje se hace lateral o, al menos con cierto ángulo.

Y, este es el momento en el que aparece el primer desperdicio de energía: si empujo con ángulo, parte de la energía se pierde en intentar un trabajo en distinta dirección a la que queremos desplazarnos. De hecho, si el empuje con la pierna derecha (según dibujo) es muy lateral y con determinada fuerza, te tirarías a ti mismo hacia la izquierda.

Por otra parte, durante el periodo de recogida de la pierna que ha empujado hasta realizar el cambio habría un periodo de falta de empuje con la consiguiente pérdida de velocidad por rozamiento.

¿Cómo puedo aprovechar esa energía desperdiciada por empujar en dirección distinta a la que quiero deslizarme?

Si abro la punta del pie de apoyo el patín rodará pero no en la línea recta que quiero desplazarme, se me abrirán las piernas quedándome despatarrado, sin posibilidad de equilibrio sobre una de ellas, con el centro de gravedad entre las dos, fuera del apoyo de rodada y atrasado. Además, y lo que es mayor problema en el patinaje, ambos patines tenderán a quedar apoyados con el canto interno de las ruedas (pronados, por decirlo de alguna manera). Este error, en mayor o menor medida, es uno de los más habituales en las personas que se inician en el patinaje.

Si apoyar el canto interior de las ruedas no es eficaz, y apoyar las ruedas perpendiculares al suelo y en la dirección de rodada no es eficiente, podemos analizar la posibilidad de apoyar el canto exterior.

Así, comenzamos con el doble empuje.

Si hablamos de hielo, ski o snowboard, a los que conocen esos deportes les sonará el término "carving". En el caso de las ruedas inclinadas, no vamos a hacer surcos pero, si que van a tender a hacer un giro con un radio variable. Por física elemental, el trazado de la curva siempre tenderá a ser el más eficiente si obviamos el grip (agarre de la rueda con el asfalto) y en base a la ubicación de nuestro peso (centro de gravedad) sobre ellas (nunca será igual en todas). 


Por supuesto, si desde que apoyo el patín de recogida (1I) no coloco el tren superior sobre él para que la pierna izquierda soporte todo el peso de mi cuerpo para trasladarlo, mientras el patín desliza (2I) me estaré alejando de la línea de dirección en la que quiero rodar.

Y, al alcanzar la situación 3I, en la que el patín izquierdo inicia el empuje a la vez que iniciamos 1D, tendría que apoyar 1D separado del plano vertical que define mi cuerpo y su dirección de deslizamiento para mantenerme sobre la flecha por la que quiero ir. En ese caso volvería a estar despatarrado, perdiendo energía y frenándo.

Pero, si lo que hacemos es apoyar el patín de recogida con la rueda delantera hacia el interior (siguiente figura) y, cuando alcanzamos la situación 3I justo iniciamos 1D estaremos trabajando en estéreo.


Cuando nuestro pie izquierdo ya se aleja del plano vertical de dirección está en situación de ejercer el empuje para que 1D ruede.

No olvides que todo el cuerpo está (más o menos) sobre el plano vertical de la flecha. Como la recogida del patín derecho es interna, apoya supinada y algo orientada hacia el interior, tu peso en el paso 1D estará cargando hacia el exterior (derecha) y, su propio peso ayudará a aprovechar indirectamente la energía del empuje e incluso amplificarla. De ahí vienen las expresiones de cargar la cadera en el doble empuje.

Con esta situación, puedes darte cuenta de que mientras una pierna empuja (push), la otra también está siendo arrastrada (pull) por tu propio peso.

Para comprobar los efectos de esta técnica, y el aprovechamiento de parte del porcentaje de energía que se desperdiciaba con la técnica clásica, basta con patinar sobre una línea de unos 30 cm. de ancho intentando apoyar el patín de recogida supinado, al menos orientado al frente y nunca sobre ella (en el exterior, el lado contrario del pie) y, deslizar en diagonal hasta tener que realizar el cambio de patín. Para poder hacerlo necesitarás una velocidad mínima que genere la inercia suficiente. Notarás que es tu propio peso el que te hace deslizar y mantener la velocidad de crucero que hayas establecido.

Si apoyar el patín por el canto exterior te resulta complicado, prueba a hacerlo balanceando el cuerpo de forma coordinada sobre el exterior de cada patín y los brazos en paralelo.

Hasta aquí todo parece sencillo y lógico dentro de una técnica mínima de patinaje pero, se plantean dos cuestiones:

Si en vez de trazar una línea recta estamos trazando curvas recorremos más distancia. Tus patines sí. Tu centro de masas probablemente menos de lo que crees. Más que balancear el tronco, estás colocando los patines en un lugar distinto al que parece lógico en primera instancia.

Si recorro la misma distancia y encima complico el movimiento de las piernas me casaré más. Claro, igual que el primer día que te pusiste los patines que, después de 100 metros estabas chorreando de sudor por las tensiones y la falta de técnica. Todo es practicar y practicar. El cerebro, las fibras de los músculos y el sistema cardiovascular aprenderán. Cuando tengas este ejercicio más o menos dominado compara el número de zancadas que das con la técnica clásica y con esta en una misma distancia. Siempre serán menos y por lo tanto, menos movimientos y menos consumo además de aprovechar la inercia que tu propio peso genera junto a la corrección de la orientación del patín que viene a apoyar.

La clave está en lo que a veces se denomina la caída, que viene a referirse a dejar caer los hombros o balancearlos hacia abajo y el exterior de la pierna de apoyo. Se trata de una transferencia de pesos importante de todo nuestro cuerpo a cada pierna que sería agotadora si lo balanceásemos pero, no lo estamos balanceando, estamos trabajando el movimiento de las piernas (recogida y apoyo) para que la transmisión sea sin desplazar la gran masa que somos.

Además, se añade un pequeño detalle. Al orientar el patín de apoyo con la rueda delantera hacia el interior, el que ahora va a empujar tiene más fácil hacerlo en un ángulo más próximo a la dirección en la que nos trasladamos. Es otro pequeño detalle de eficacia y eficiencia en esta técnica

¿Dónde está el doble empuje?

Hasta ahora sólo hemos descrito cómo aprovechar la física para optimizar el consumo de energía pero, sólo hemos empujado con una pierna (hacia atrás y con el canto interior de las ruedas) y aprovechado el pull.

Pues bien, aunque ponerlo en práctica es la parte complicada, la explicación del empuje con el canto exterior de las ruedas es bien sencilla: si una vez que apoyas el patín con la punta hacia el interior lo haces todo lo inclinado (supinado) que puedas y aprietas contra el suelo estarás ejerciendo una fuerza con ciertos vectores en el sentido contrario a tu dirección de deslizamiento hasta que tu pierna de apoyo esté completamente estirada y no puedas empujar más.

Es lo que haces en el cross over con la pierna interior de la curva. Mientras cruzas una pierna estás apoyado en la del interior de la curva y con el canto exterior de las ruedas. Prueba a sentir como tu propio peso te lleva hacia delante hasta que se estira completamente y terminas apoyado en la cruzada.

Sin embargo, cuando vas en línea recta realizar un cross over no tiene sentido. ¿O sí?  Por eso, parece que vayan dando una especie de saltos o sacudidas con cada under push (segundo empuje) y una caída lateral si lo observas en la fase de push que es la carga del peso hacia el exterior del apoyo para aumentar el pull.

Observando el siguiente vídeo fijándote en los detalles de cada patinador por separado podrás comprobar la existencia de distintas técnicas personales y para cada momento. Incluso, hay un momento en el que se utiliza el cross over para acelerar en línea recta (máximo doble empuje). Justo lo que hacemos en muchas arrancadas de hockey.

Además, si observas el patín que desliza, parece como si pivotase sobre la rueda trasera justo antes de iniciar el empuje hacia atrás. Es justo el saltito, el momento en el que la pierna que deslizaba se ha estirado del todo, no puede empujar más o no compensa y pasamos a la caída del otro lado. En estos casos si que estamos dándolo todo y el doble empuje será agotador, como con cualquier técnica.

Para llegar a aplicar todas las variantes y combinaciones posible del doble empuje, primero tienes que aprender a patinar con armonía: la capacidad que tenemos de trasladar el equilibrio de una pierna a la otra y coordinar ambas para que se muevan independientemente.

Constancia, observación de nuestro propio cuerpo. interpretar las sensaciones, aprender hasta que se repita cada zancada idéntica y sin pensar y, ya llegará el momento de hacer fuerza para correr más.




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